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Jamoneros

Un jamonero no corta el jamón: lo sujeta. Y de esa sujeción depende todo lo demás — si la pieza baila, el corte sale grueso, irregular y se desperdicia justo la parte cara. Por eso, más que el precio, lo que distingue a un buen soporte jamonero son tres cosas: una base que no flexa (madera maciza o acero, nunca aglomerado fino), un husillo que aprieta de verdad y mantiene la presión durante toda la pieza, y un cabezal que permite voltear el jamón sin desmontar nada, porque a mitad de pieza hay que darle la vuelta sí o sí.
¿Fijo, plegable o giratorio? El fijo es el más estable y duradero. El jamonero plegable se guarda en un cajón al acabar la temporada: ideal si montas un jamón al año. El giratorio orienta la pieza hacia el corte sin levantarla; es cómodo, aunque para uso doméstico un fijo o un plegable con buen husillo cumplen igual de bien.
En GarHome trabajamos jamoneros de fabricación española en madera maciza, pensados para uso continuado en casa, no para lucir tres días en Navidad: desde el modelo compacto y plegable hasta el soporte de base ancha para quien tiene jamón en casa todo el año.
El consejo que ahorra disgustos: compra el jamonero y el cuchillo jamonero a la vez, y añade un afilador. Un cuchillo jamonero sin filo resbala — es peligroso — y estropea el corte por bueno que sea el soporte. Los tienes en Corte y afilado, y en el blog te explicamos paso a paso cómo afilar cuchillos en casa.